Continuo la carta de mi declaración. De mi amor por ti.
Pasó una semana y te volvi a ver, llamaste a la puerta y saludaste como de costumbre. Pero te metiste en una habitación de la casa y no volví a saber de ti.
Esta vez era mi turno me tocaba a mi. Me hice la cena y pense en ti, quiza quiera... Recorri el pasillo de mi casa hasta que llegue a la puerta de la habitacion en que te encontrabas, llamé a la puerta con una sonrisa y espere a escuchar un pasa por respuesta. Entré y no te pude mirar a la cara, me moria de verguenza, miré a mi hermano y le pregunte si queria y dijo que no, entonces te miró a ti y yo saque el valor para hacer lo mismo y te vi bebiendo de una botella, no me preguntes qué porque estaba fijada en tus ojos, dejaste de beber y dijiste: no gracias con la sonrisa más bonita que jamás he visto.
Salí de la habitación y me recorri la casa y termine de hacer la cena sonriendo como una tonta. Ahora si que si, no habia vuelta atras, me habia colgado definitivamente por ti.
Siempre tuya, siempre mio, siempre nuestros.
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